Mario Magarò

FREELANCE JOURNALIST AND RESEARCHER

Moscú-La Paz energia trasversal

Rusia Hoy – La empresa LOMO, de San Petersburgo, representa la contraparte rusa en este proyecto; sus ejecutivos estuvieron presentes en Abril en Santa Cruz de la Sierra para exponer equipos de alta calidad (microscopios, endoscopios, microvisores…) en la feria EXPOCRUZ: este ha sido el primer paso hacia la abertura de nuevos mercados para estos productos no sólo en Bolivia sino en toda América Latina. Golubev ha mencionado incluso la intención de Rusia de invertir, a través de la compañía eléctrica Inter RAO, en la construcción de tres plantas hidroeléctricas cubriendo el 75% del costo total: el objetivo primario es abastecer al mercado nacional (en Bolivia todavía hay falta de electricidad en muchas zonas) para luego ir abriéndose a los países vecinos. El diplomatico ruso ha subrayado la posibilidad de que incluso las empresas ENDE de Bolivia y Electrolux de Brasil se sumen al proyecto aumentando, de esta manera, las reservas de energía eléctrica y las ganancias que se puedan generar de las ventas. Este acuerdo podría formar parte del abanico de relaciones comerciales y culturales que los países BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) están desarrollando con los mercados emergentes. Está previsto que una delegación de Inter RAO viaje próximamente a La Paz para reunirse con el ministro de Hidrocarburos, José Luis Gutíerrez, y los dirigentes de ENDE. Un importante testimonio de esta nueva etapa economica entre Bolivia y Rusia está dado por la subvención de 400.000 dólares que Moscú se propone entregar al gobierno del presidente Evo Morales para la reactivación del establecimiento de La Placa. Esta planta de volatilización de estaño, ubicada en el departamento de Potosí, fue objeto del primer acuerdo comercial que cerraron los dos países entre 1969 y 1973: desde hace muchos años se ha tornado improductiva y el gobierno ruso propone devolverle su antigua eficiencia. Hasta 2008 la relación entre Moscú y La Paz a nivel comercial ha sido casi nula; las importaciones desde Bolivia solo alcanzaban los 3 millones de dólares (nueces, algunos cafés y maderas) mientras que las exportaciones se reducían a 2,3 millones de dólares (abonos minerales, cianuro, vodka…); el cambio se produjo con la visita del presidente Morales a Rusia en febrero de 2009 y el posterior encuentro entre el líder aymará y el primer ministro Vladímir Putin en abril de 2010 en Caracas. El gobierno ruso le concedió a Bolivia un crédito de 100 millones de dólares para la compra de helicópteros para la lucha contra el narcotráfico en el marco de un acuerdo global de cooperación técnico-militar. Este último ha sido la clave para abrir camino hacia otros sectores según afirma el embajador Gólubev. “Bolivia –apuntó el diplomático- dispone de todos los recursos naturales y estratégicos y nosotros podremos aportar al desarrollo economico”. En este clima han surgidos los últimos acuerdos bilaterales, respaldados por las visitas de autoridades bolivianas a Rusia en este año (el canciller David Choquehuanca y el presidente de la Cámara de Diputados Héctor Arce). El gigante Gazprom junto a la francesa Total ha empezado a trabajar desde 2008 en el sureste de Bolivia explorando los yacimientos de Aquio, Azero e Ipati en busca de gas natural: ahora está a punto de formar una Sociedad Anónima Mixta con la empresa estatal boliviana YPFB para operar de manera concreta en los bloques.